Tras revisar la inteligencia académica, necesaria para organizar nuestras ideas, y la inteligencia emocional, necesaria para organizar nuestros afectos, vamos a revisar la teoría de las inteligencias múltiples. Algunas de estas inteligencias se podrían incluir en el concepto más académico y otras en el concepto más emocional. Otras inteligencias propuestas por Gardner podrían tener un carácter propio. De cualquier manera, el concepto de inteligencia se amplía y se enriquece.

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Con el comienzo del siglo XXI el concepto de inteligencia de nuevo se amplía y ya se habla de inteligencias múltiples. El origen es la teoría propuesta por Howard Gardner en su libro “Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica” publicado en 1983. Gardner y sus colaboradores plantean su teoría en el contexto educativo y establecen que la inteligencia académica (la obtención de titulaciones y méritos educativos, el expediente académico) no es un factor decisivo para conocer la inteligencia de una persona.

A la hora de desenvolvernos en esta vida, no basta con tener un excelente expediente académico. Un buen ejemplo de esta idea se observa en personas que, a pesar de obtener excelentes calificaciones académicas, presentan problemas importantes para relacionarse con otras personas o para manejar otras facetas de su vida. Proponen una educación en la que se exploren y desarrollen todos los potenciales de la persona de forma individualizada. En el libro se establecen, al menos, 8 tipos de inteligencias:

1- Inteligencia intrapersonal. Hace referencia a la capacidad para comprender y controlar nuestro mundo interno en lo que se refiere a las emociones y a la atención. Se basa en la capacidad de percibir y controlar nuestras propias emociones además de la capacidad para motivarse a uno mismo.

2- Inteligencia interpersonal. Se trata de la habilidad para percibir diferencias en los demás, particularmente sus estados de ánimo, sus motivaciones y sus intenciones. Implica una alta capacidad de empatía y facilidad para adquirir y desarrollar habilidades sociales.

3- Inteligencia corporal y cinestésica. Se basa en el talento para usar todo el cuerpo en la expresión de ideas y sentimientos. Implica coordinación, destreza, equilibrio, flexibilidad, fuerza y velocidad.

4- Inteligencia visual-espacial. Se trata de la habilidad para percibir el mundo en tres dimensiones. Tienen facilidad para dibujar u orientarse.

 

inteligencias múltiples

 

5- Inteligencia naturalista. Gardner la añade más tarde como una de las inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano. Incluye las habilidades de observación, experimentación, reflexión y cuestionamiento de nuestro entorno.

6- Inteligencia verbal-lingüística. Se trata de la capacidad de entender con mayor facilidad todo lo que la persona escuche o lea y la mayor capacidad para comunicarlo y transmitirlo tanto en soporte escrito o a nivel verbal y gestual (comunicación no verbal).

7- Inteligencia lógico-matemática. Capacidad para resolver problemas con criterios científicos y establecidos en soporte numérico.

8- Inteligencia musical. Capacidad para percibir sonidos, codificarlos y reproducirlos. Tienen mayor sensibilidad para percibir, interiorizar e interpretar los acordes musicales.

Esta propuesta ha sido motivo de controversia por considerar que las inteligencias son más habilidades o talentos. Además, los más críticos, establecen que se suele dar una correlación entre personas que presentan altas capacidades en las diferentes inteligencias múltiples con personas que presentan, a su vez, altas puntuaciones en las pruebas que miden el coeficiente intelectual (CI).

De cualquier manera, considerar tan inteligente a alguien capaz de bailar, interpretar música o tener capacidad para comunicar como a alguien capaz de resolver una ecuación compleja o tener una memoria más desarrollada me parece un acierto.

PERO …. ¿ES BUENO SER INTELIGENTE?

Por supuesto que ser inteligente es bueno. Es un talento, una virtud, un don, una gracia. Puede ser la llave de tu bienestar, de tu felicidad y del bienestar y felicidad de las personas que te rodean. Es el entorno el que puede convertirlo en algo malo.

Desenvolverte en un ambiente mediocre o excesivamente funcional que no presta atención a la calidad de las relaciones humanas puede penalizar la inteligencia de forma considerable en cualquiera de sus expresiones.

Una persona inteligente, sin llegar a la superdotación, puede generar reacciones de rechazo en las personas menos capaces y menos maduras de su entorno. Los pone en evidencia solo con su presencia. Este fenómeno es más evidente cuando la persona inteligente es mujer.

Un medio superficial, centrado en los intereses individuales puede penalizar las iniciativas propias de la inteligencia emocional.

Sólo una sociedad obtusa puede menospreciar las expresiones artísticas en forma de artes plásticas, música, baile o literatura para reducirlas a aficiones sin concederlas el reconocimiento y valor profesional que merecen.

Sólo una sociedad ignorante desprecia el talento y el conocimiento, obligando a sus mejores profesionales de las artes o de las ciencias a emigrar a otros países más avanzados para desarrollarla su potencial y traducirlo en riqueza.

  • Aprendamos a reconocer y valorar la inteligencia en cualquiera de sus expresiones.
  • Cultivemos el conocimiento y el desarrollo de nuestra propia inteligencia.
  • Eduquemos para reconocer, respetar y apreciar la inteligencia en los demás.
  • No tengamos miedo a la lucidez frente a la ignorancia y la mediocridad.

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